Reflexión La participación en ambientes de aprendizaje mediados por TIC
La participación en los entornos educativos, espacialmente cuando median las tecnologías, deja de ser un simple acto de intervención y se convierte en una forma de implicación autentica. Como plantea Cano (2019), participar significa a sumir un rol activo en la construcción del aprendizaje, donde el estudiante, interactúa, reflexiona y se compromete con el proceso
De igual forma, Wesch (2008) invita a
pensar la participación como un acto profundamente significativo, vinculado a
la creación y el dialogo dentro de comunidades reales. Para el, los estudiantes aprenden mejor
cuando pueden crear, compartir y conectar.
En la misma línea, Bullen (2009)
cuestiona la idea de que todos los jóvenes participan activamente solo por
haber nacido en la era digital. Muestra
que la participación depende de habilidades digitales reales, motivación y
condiciones educativas, más que de la edad.
Así, participar implica ejercer un uso crítico y estratégico de la
tecnología.
Estos autores permiten comprender que
la participación es un proceso complejo que articula compromiso, sentido y
autonomía, más que solo la presencia o uso superficial de la tecnología.
La participación supone, según Cano
(2019) que el estudiante aprende cuando se involucra activamente, reflexiona y
construye significado junto con otros.
Por otra parte, Wesch (2008) parte del
supuesto de que la participación es autentica cuando el estudiante crea,
comparte y conecta con otros de manera real.
Para Bullen (2009) El supuesto de la participación
se centra en que la participación digital no es natural ni automática, depende
de las habilidades, la motivación y el contexto.
En la estructura del curso se han
abordado conceptos claves para el desarrollo de la dinámica del mismo:
Ambientes de aprendizajes: conceptos (diseño, mediación,
interacción, recursos, tareas y roles).
Ambientes virtuales de aprendizaje: conceptos
(plataformas educativas, aulas virtuales, mediación digital).
Educación mediada por TIC: conceptos (recursos digitales,
herramientas de comunicación, interacción sincrónica y asincrónica).
Competencia digital docente: conceptos (alfabetización digital,
uso pedagógico de las TIC, ética digital, ciudadanía digital).
Modelos de comunicación: conceptos (interacción, comunicación, aprendizaje).
Modelo dialogo: conceptos (dialogo,
participación, construcción colectiva).
Evaluación con TIC: conceptos (retroalimentación, rubricas, evaluación, aprendizaje
mediados por TIC, portafolios digitales).
Conectivismo o constructivismo
Generalmente los cursos mediados por
TIC y el trabajo en ambiente virtuales, el énfasis en la red de comunicación, y
las actividades donde el estudiante construye conocimiento en interacción, se
fundamentan en los dos enfoques.
El curso se apoya principalmente en el
constructivismo, ya que promueve que los estudiantes construyan activamente su
conocimiento, resuelvan problemas, interactúen y den significado a lo que aprenden. Jean Piaget (1972) afirma que el aprendizaje
ocurre cuando el estudiante organiza y construye esquemas mentales a partir de
la experiencia.
Por otra parte, Lev Vygotsky
(1997). Sostiene que el aprendizaje es
social y ocurre mediante interacción, mediación y lenguaje-
El curso también puede apoyarse en el
conectivismo, especialmente si se trabaja en red, con recursos digitales,
interacción permanente y construcción colectiva.
George Siemens (2005). Señala que el aprendizaje es la capacidad de conectar
información en una red y Stephen Downes (2012).
Afirma que el conocimiento esta distribuido en nodos; aprender es crear
y mantener conexiones.
La forma como esta diseñada la
participación y lo que pretende según Cano (2019), Wesch (2008) y Bullen
(2009), busca transformar al estudiante en un actor activo dentro del proceso
educativo. Cano propone una
participación colaborativa y significativa en la que el estudiante construye
conocimiento e interactúa constantemente con sus pares y el docente. Wesch enfatiza la creación de comunidades de
aprendizajes apoyadas en la tecnología, donde los estudiantes se conectan,
comunican y producen contenido quedan sentido a su experiencia. Por su parte, Bullen sostiene que la
participación debe fortalecer la autonomía y las competencias digitales,
promoviendo que los estudiantes gestionen su propio aprendizaje y usen
críticamente las herramientas digitales.
La interacción tiene sentido cuando
permite que los estudiantes participen activamente, construyan significado y
desarrollen autonomía. Para Cano (2019),
su valor esta en el trabajo colaborativo; para Wesch (2008), en la creación de
conexiones y comunidades de aprendizaje; y para Bullen (2009), en el uso
crítico y autónomo de la tecnología. En
conjunto, la interacción cobra sentido cuando favorece aprender con otros,
reflexionar y participar de manera consciente en entornos digitales.
El trabajo individual en el aula
predomina porque la escuela tradicional organiza actividades que cada
estudiante debe resolver solo, pues se busca medir el aprendizaje con la
evaluación centrada en el desempeño personal (Coll,2009). Aun así, hay
colaboración espontanea entre estudiantes: preguntan, se apoyan y comparten
recursos. Pero esta colaboración no
siempre se convierte en trabajo colaborativo (Dillenbourg, 1999). La pedagogía contemporánea plantea que la
colaboración guiada permite construir conocimiento con otros y promueve
habilidades sociales y tecnológicas (Vygotsky, 1979, Johnson &
Johnson,2019).
La autonomía en el aprendizaje se
promueve según Narváez (2005), cuando el estudiante asume un papel activo en la
construcción de su propio conocimiento, toma decisiones sobre las estrategias
que emplea y reflexiona sobre los resultados que obtiene. En este proceso, el docente no se limita a
transmitir información, sino que actúa como mediador y orientador.
La manera de plantear la participación
define la calidad del aprendizaje. Cano
(2019) muestra que un diseño claro impulsa la colaboración; Wesch (2008) advierte
que, sin participación autentica, los estudiantes se desconectan; y Bullen (2009)
explica que en lo digital la participación requiere guía y autonomía.
La participación en entornos
educativos mediados por TIC implica retos
como definir el rol docente y abrir espacios de co- creación de
conocimiento (Wesch2008). Surgen
dificultades relacionadas con el uso
instrumental de la tecnología y la falta de reflexión pedagógica (Narvaez,2005). Aun así, la TIC ofrecen ventajas al favorecer
la interacción, la autonomía y la participación activa del estudiante
(Bullen,2009). Esto se reduce en beneficios como el desarrollo de
pensamiento crítico, colaboración y aprendizaje mas significativo
(Cano,2019). En este proceso la
tecnología actúa como mediadora que transforma las dinámicas comunicativas y
las formas de construir conocimiento (Wesch,2008).
El sistema de comunicación en el aula
de clases, con o sin tecnología, supone nuevas relaciones posibles en la red de
comunicación. Según el diagrama, estas
pueden ser:
Comunicación mas fuerte entre estudiantes. En la grafica las relaciones entre
estudiantes son pocas. Esto crea una red
mas horizontal y menos centrada solo en la profesora.
Uso compartido de la tecnología.
La tecnología se convierte en puente entre estudiantes, no solo entre
profesores y estudiantes.
Relación estudiante - recursos impresos más activa. En la grafica los libros son un recurso
central, pero podrían darse nuevas relaciones: como estudiantes creando sus
propios materiales impresos.
Relación entre recursos. Estos cruces muestran un aula con recurso integrados,
no aislados.
Nuevas relaciones afectivas y comunicativas. Comunicación emocional y apoyo mutuo.
La red de comunicación representada en
el diagrama no solo muestra las interacciones actuales del aula, si no también
nuevas relaciones que pueden fortalecer la participación, en el trabajo
colaborativo y el uso integrado de la tecnología. Para que estas conexiones no se queden solo
en el plano visual se pueden transformar en acciones concretas dentro de la
propuesta de intervención.
Formas practicas de volver reales
estas nuevas relaciones en el aula:
Fortalecer la comunicación entre los estudiantes:
Organizar y en dúos de trabajo
colaborativo en los que cada estudiante cuente con un compañero que le apoye en
la revisión de tareas y en la aclaración de explicaciones.
Crear mesas de trabajo colaborativo
durante las actividades, donde los estudiantes puedan dialogar, comparar
respuestas y justificar ideas.
Estudiante usando la tecnología entre ellos:
Permitir que los equipos de
estudiantes usen un solo dispositivo (celular, computador o table) para buscar
información, ver un video explicativo, tomar fotos de experimentos o trabajos.
Crear un rincón digital con el
computador escolar donde los estudiantes roten para hacer sus tareas y
consultas.
Integración entre recursos tecnológicos y tradicionales:
Diseñar actividades donde lean en el
libro, investiguen en el computador y sinteticen en el cuaderno.
La evaluación es una parte esencial
del aprendizaje y según autores como Downes, Cano y Peláez, puede aportar
beneficios importantes o generar dificultades según como se utilice.
Según Downes (2008), Cano (2006) y
Peláez (2006), la evaluación aporta beneficios como favorecer la autonomía, la
retro alimentación y el seguimiento del aprendizaje; sin embargo, también puede
volverse limitante, generar ansiedad y centrarse solo en lo cuantitativo cuando
se aplica de forma tradicional o poco contextualizada.
La moderación en el curso ha tenido
aspectos positivos, como el acompañamiento y la orientación general; sin
embargo, también muestra área por mejorar, especialmente en la claridad y
detalle de las indicaciones, que a veces resultan confusas para guiar
completamente el trabajo del estudiante.
La participación acciones y recursos.
En el texto de Narvaez y prada (2005) la participación se entiende como
el conjunto de aspectos y acciones que permiten que el estudiante o aprendices
sean autónomos, que sean capaces de dirigir y monitorear su propio proceso de
aprendizaje. Esto significa que el
estudiante asume un rol activo en su aprendizaje autodirigido.
El texto explica que el aprendizaje
autodirigido exige que el estudiante participe activamente en su propio proceso
formativo; en la toma de decisiones, gestiona su tiempo, identifica sus
necesidades educativas, aprende por sí mismo y evalúa su progreso.
Acciones y recursos de la participación
Recursos: estrategias cognitivas,
metacognitivas, motivación interna e interés personal, organización y
disciplina, apoyo social y económico.
Acciones de participación:
Tomar decisiones sobre el propio
aprendizaje, auto regular el proceso de estudio, gestionar el tiempo y los
recursos, asumir responsabilidad frente al desempeño académico, resolución de
problemas o tareas propuestas.
Bibliografía
Cano, J. (2019). Concepto de participación.
Universidad Pontificia Bolivariana.
Wesch, M. (2008). Anti-Teaching: Confronting the Crisis of Significance.
Education Canada, Vol. 48 (2). [Artículo Web].
Bullen, M. (2009). La generación red: Mitos, realidades e implicaciones
para la educación superior.
Narváez, M. (2005). Autonomía para aprender y autonomía para vivir.
Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas. [Artículo Web].
Dillenbourg (1999) – Diferencia entre
trabajo en grupo y colaboración real.
Johnson & Johnson (2019) –
Beneficios del aprendizaje cooperativo.
Piaget, J. (1972). La epistemología
genética. Paidós.
Vygotsky,
L. S. (1979). El desarrollo de
los procesos psicológicos superiores. Editorial Crítica.
Peláez,
J. (2006). Evaluación en
ambientes de aprendizaje. Editorial Universitaria.
Narváez,
M., & Prada, A. (2005). Aprendizaje
autodirigido y desempeño académico. Revista Tiempo de Educar.
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